Un año atrás no hubiéramos imaginado una portada de la revista “Time Out” dedicada a la vida low cost, y tampoco al prestigioso 3 estrellas Michelin Santi Santamaría hablándonos de “El low cost llega a los restaurantes” en una doble página del Magazine de “La Vanguardia“.
Algo está cambiando. Quizás todavía vemos cierta confusión con la utilización del término low cost. Low cost no significa barato. Tampoco significa descuento. Escribe Santamaría que el restaurante de 1 estrella “El Chaflán” de Madrid ofrece un 30% de descuento en sus almuerzos. ESO NO ES LOW COST. Eso es una maniobra para evitar que un restaurante de estas características esté vacío al mediodía. Pero no es low cost: el comensal acabará pagando -con descuento incluído- cerca de 100€.
En Time Out cuentan el caso de los OUTLETS. Esa podríamos llamarla una versión low cost de la moda, ya que no sólo salda ropa de temporadas anteriores, es que la fabrica ad hoc para su venta en outlets.
En cuanquier caso, la crisis remueve bolsillos y… conciencias.

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